martes, 20 de junio de 2017

MANUAL DE PÉRDIDAS de Javier Sachez García.




Hoy me mira la luna , blanca y desmesurada.
Es la misma de anoche, la misma de mañana.
Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida.
Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas.
Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas.
Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma.
¡Oh! la luna ha movido sus dos labios de plata.
¡Oh! la luna me ha dicho las tres viejas palabras:
«Muerte, amor y misterio...» ¡Oh, mis carnes se acaban!
Sobre las carnes muertas  alma mía se enarca.
Alma, gato nocturno sobre la luna salta.
Va por los cielos largos triste y acurrucada.
Va por los cielos largos sobre la luna blanca.

(Viaje. Alfonsina Storni)



🐑  ÉRASE UNA VEZ...🐑


Cuando era pequeña, mi abuelo materno me contaba cuentos sin parar, no había un solo tema que saliera a relucir del que mi abuelo no supiera un cuento al respecto ¿Os podríais imaginar que existe un cuento sobre saltamontes? ¿Y sobre grillos? ¿Y qué me decís del cuento sobre una niña que no obedecía nunca ni se comía lo que le ponía su abuela en el plato, y acabó transformada en araña de patas largas y viviendo en un agujero de la pared? ¡Patidifusos os habéis quedado! pues así era mi abuelo, un hombre con mil historias que contar pero ninguna que pudiera darnos una pista de su pasado, jamás supimos mucho más de su vida que lo que era cuando lo conocimos: abuelo cuentacuentos y que nos hacía patatas fritas a la lumbre. Con los años, el alzheimer le dejó a él tan vacío de recuerdos de su vida como lo estábamos nosotros.
Mi abuelo leía mucho, leía sin parar, era lo que más le gustaba en este mundo después del campo y la tierra, se pasaba horas leyendo; en una ocasión me preguntó si sabía lo que se significaba la palabra "lucumi", la había leído y no sabía que quería decir. Busqué en el diccionario su significado y siguió leyendo...minutos después me miró fijamente y me dijo que no sabía qué estaba leyendo. Ya no volvió a leer más. Que me confundiera con mi madre llegó a ser normal, también que se creyera que estaba en el campo y había que labrar o encerrar al ganado antes de la noche, incluso que confundiera la fuente del parque con su mejor amigo, pero lo que no era normal era que hablara algo de su vida, hasta que un día me dijo: "mi hermana pequeña murió al poco de morir mis padres, no encontraba al cura y la tuvimos que enterrar nosotros hasta que al fin vino a darle santa sepultura."
Cuando conté esto nadie parecía saber de lo que yo estaba hablando, mis tíos me decían que mi abuelo solo tuvo una hermana y los crió un tío al quedarse huérfanos, eso serían cosas de la enfermedad; mi abuelo falleció poco después y ya si que no habría manera de saber nada más sobre él, lo poco que quedaba, era lo que había. Pero un primo lejano suyo, por casualidad, sacó a relucir en una conversación sobre mi abuelo y lo mucho que lo apreciaba, que recordaba como si fuera ayer la tarde en que tuvieron que enterrar a la pequeña y el frío que hacía ese día...al poco tiempo el alzheimer se lo llevó también. 

...Y seguimos sin saber a ciencia cierta, a qué pequeña enterraron aquella fría tarde a principios de los años veinte del siglo pasado... 


📖  SINOPSIS 📖

En "Manual de pérdidas" se cuenta el último acto bibliófilo de un profesor de Historia jubilado consciente de que va a perder cuanto ha leído por culpa del alzhéimer: un itinerario de gratitud por diversos lugares con destino en todos aquellos que en un momento de su vida le regalaron un libro. El propósito es devolver el objeto, lo que revierte su función primigenia: si con el regalo quien da logra que su recuerdo habite en quien lo recibe; con la devolución, el proceso se invierte ahora el dador pasa a ser quien fue receptor y el recuerdo sigue el mismo trayecto.

Con esta novela, Javier Sachez García obtuvo el I Premio de Novela Breve "Pancho Guerra"



🐱  LA OPINIÓN DEL GATO 🐱

Hay novelas que sabes que te van a hacer  cosquillas en el alma antes siquiera de haberlas leído, hay algo que nada más tocarlas hace que se te erice el vello de la espalda y da igual si lo tienes o no, eriza hasta la sombra de los mismos; eso me ha pasado con esta novela del extremeño Javier Sachez, llegó en el peor momento que puede llegarnos una novela: cuando estás saturada de lecturas y no logras que avance ni un ápice la lista de pendientes. Ese momento el cual muchos reconocéis, en el que se
junta la emoción ante un nuevo libro al que esperabas con ansia y no puedes quitar ojo al montón que esperan ser leídos como niños en la fila del colegio, en orden pero impacientes, ese preciso momento en que piensas que nunca llegará su turno y resoplas antes de quedar varada junto a la estantería de libros sin fin. Pero entonces hice como cuando en los cumpleaños nos ponían delante una caja de galletas surtidas de dos pisos, y te decían que hasta que no se acabaran todas la del primer piso, no se empezaba con el siguiente ¡Y tú sabías que ahí abajo estaban las galletas de barquillo de chocolate por las cuales darías la vida! y si no la vida, un empujón a la repipi de tu prima para llegar antes que ella. Pues eso hice, como con las galletas, aprovechar que no miraba nadie y pasar directamente a ese segundo y maravilloso piso donde estaban las galletas de chocolate, dejando todo tal y como estaba antes de tu robo de guante blanco y que luego otro cargara con las culpas...esta vez fue más sencillo, levanté el montón por encima de esta novela y le otorgué en plan ministerial -vamos, a dedo- el primer puesto de lectura. 
Y sabía que no me iba a arrepentir. En dos días ya había leído la novela y estaba melancólica total y medio ausente frente al ordenador, esperando organizar mis sentimientos para comenzar a escribir; y digo sentimientos que no ideas a sabiendas de lo que estoy diciendo, pues las emociones y los recuerdos saltaban como pulgas sobre perro flaco y me trastocan y revuelven como las patatas fritas con huevo que hacía mi abuelo en la lumbre. Con ganas de llorar, aunque no lo hice, y no por tener que guardar apariencias que me las traen al pairo  -que de naútica no tengo ni repajolera idea-  pero que al igual que un barco a vela sentí que tenía que permanecer estática con respecto al fondo para no perderme entre vaivenes de la memoria propia y la que acababa de absorber del libro. Vamos, que quería mantener la cabeza fría y despejada para no dejarme llevar por sentimentalismos y llegar al fondo de la cuestión: el libro. Y con ganas de llorar pero sin hacerlo, cerré los ojos un momento antes de escribir todo esto que ahora algunos estáis leyendo.
1) EMOCIÓN:  La sentí de principio a fin, esa mezcla de pellizco umbilical y suspiro profundo que realizas cuando algo te tiene totalmente ensimismada y que por más aire que te falte no puedes dejar de sentir, y de perdidos al río.
2) EMPATÍA:  Y la falta de ella en algún momento de la lectura con cada uno de sus protagonistas, a los cuales adoras y gruñes a turnos. Ahora estoy con Abdón (protagonista) al cien por cien, ahora no entiendo que pretendía este abuelo con esa manera de actuar ¡Vaya con la abuela, que buena vida se pegó! o por lo contrario ¡pobre mujer! y así estuve en una montaña rusa de emociones la mayor parte del tiempo con los personajes según se iban dejando conocer y se mostraban tal cual eran o fueron. 
3) RABIA: Si, tremenda a veces, menos desatada en otras. Esto viene dado sin duda por la narrativa elegante y sofisticada del autor que suaviza hechos y actos que contados de otra manera te sacarían de tus casillas, bueno, a mi no cuesta mucho sacarme de ellas, soy muy temperamental e intensa, como dirían otros, con un mal carácter que no veas. Pero he sentido mucha rabia leyendo esta historia, rabia por lo que pasó, rabia por lo que está pasando, rabia por lo que pudo ser y no fue, sobre todo esto, lo que pudo ser y no fue. Agradecí muchas veces al autor que sus palabras suavizaran la aspereza de algunos momentos pero acto seguida me quejaba de que hay veces en que hay que tener un buen "par de huevos" y decir las cosas a la cara en su momento, que relaja y descontractura mucho.
4) AMOR: Amor, si, sin límites, amor por los libros, amor por las palabras, amor por los personajes y amor por el amor mismo que Virginia siente por su padre a pesar de los pesares, al menos los que perduran en su mente que no siempre coinciden con los que quedan en el aire, como una energía que deja huella en su transformación de destrucción a creación y viceversa. El dolor dicen que no tiene memoria si es físico, pero que se graba  a fuego en el corazón sin que la herida cicatrice nunca, aunque la disfracemos de tatuaje.
5) DOLOR: Cuando la rabia  se ha consumido en su propio fuego y solo quedan cenizas, cuando los hechos se presentan en su totalidad, con las cartas boca arriba en una partida que está a punto de terminar sin que haya ganador, cuando el amor es tan fuerte que solo se puede demostrar causando pesar aunque sea a uno mismo, autoflagelación por amor del bueno, del más puro, del que no sabe de egoísmos ni avaricias. Cuando una se da cuenta que hay mil dolores pequeños pero solo uno grande, enorme, descomunal, elefantiásico, el que causa el amor verdadero. 

Nada más y nada menos que todo eso me ha hecho sentir este "Manual de pérdidas", un viaje que se nos presenta como iniciático, el de un hombre anciano que está a punto de olvidarse hasta de si mismo y en un intento de dejar en la memoria de los demás un recuerdo de su paso por sus vidas, recorre el camino inverso que lo lleva hasta sus orígenes, al momento en el que empezó todo y sin el cual no existiría tal vez ese punto de inflexión que marcó un antes y un después en la vida de Abdón y los que lo conocieron; pero es también un viaje omega, el protagonista, desesperado por perderse a sí mismo, sube a la barca con la que cruzará la laguna Estigia con un Caronte llamado Virginia, que hará el viaje con él para descubrir en el final, lo que fue su principio, el origen de todo y todos. 
Y un viaje físico maravilloso, con el cual pasearemos por las calles de Extremadura, Salamanca, Madrid y el fantasmal callejero de una espectral Avellaneda.
Una historia intensa contada con naturalidad y sin acritud, sin reproches, sin amargura y con mucho amor. Mucho amor. 

Solo puedo añadir, que si alguna vez alguien se presenta en mi puerta con un libro en las manos que hace tiempo le regalé, solo podré decirle, Gracias. 


Yolanda T. Villar.

 PUNTUACIÓN:




MANUAL DE PÉRDIDAS
Javier Sachez García.

Mercurio editorial

Adquirir el libro Aquí

Facebook del autor

Nuestro agradecimiento a : Javier Sachez

Imágenes: Yolanda T. Villar.



domingo, 18 de junio de 2017

¡¡GANADOR DEL SORTEO TROTERO!!


¡Hola hola Gatroterolas!

El calor ha venido y un Sorteo ha traído ¡Con flamante ganador! Bueno, ganadora, que luego los de cierto partido político nos tachan de no integradores y muy poco modernos: así que Gatroteros y Gatroteras, un ejemplar (una ejemplara)  de Perversidad va directo desde el Tejado (que no Tejada) hacia casa de: 




YA TENEMOS GANADORA DE UN EJEMPLAR DE "PERVERSIDAD", LA NUEVA NOVELA DE JAVIER SAGASTIBERRI



¡ENHORABUENA MELANIE M!


La ganadora tiene 48 horas desde este momento, para ponerse en contacto con nosotros enviándonos un mail a: vagamundos12@gmail.com . En caso de no reclamar el premio, pasado el plazo procederemos a sortearlo de nuevo. 

¡GRACIAS A TODOS POR ACOMPAÑARNOS EN ESTE PERIPLO DÍA A DÍA, SIN VOSOTROS, ESTE TEJADO, NO SERÍA LO MISMO!

Santiago y Yolanda. 


Pd: Los administradores recordamos a los participantes que han dejado un comentario en Facebook o en Instagram, que no han cumplido los requisitos solicitados, era imprescindible pasar por el blog y ser seguidor. No  han sido incluidos (obviamente) en Rafflecopter, desde donde se realizaba el sorteo.

martes, 13 de junio de 2017

HIJOS DE LA CALLE de Julio A. Carballeira




    Hoy rigurosamente hoy 
    ha nacido un nuevo muerto. 
    Ha nacido un nuevo niño en la calle, 
    la calle sera su escuela su universidad 
    su casa el asfalto su morada 
    y la sociedad urbana le ira formando en secreto 
    y el suburbio le hara cama y sera alarma 
    y el arrabal le hara diestro de la la lata y del solar. 
    Mentiroso chamullante maestro de la miseria, 
    descuidero, embaucador, estafador, anarquista o… 
    o quien sabe 
    quien sabe si quizás antes de morirse o matarse 
    podra del hambre vengarse 
    para ser puente o ser morada o reventar tristemente 
    en una asquerosa arcada con perdón 
    para ser simplemente historia de una canción...

    (Un niño en la calle, fragmento. Patxi Andión)


🎠  Érase una vez... 🎠

Mi generación fue la de la calle, la de niños jugando a todas horas en los parques, descampados, incluso las aceras, decenas de niños invadíamos las calles cada día al salir del colegio, incluso jugábamos en las acequias, las huertas y la Alquería: niños corriendo, saltando, gritando, jugando, peleándose entre "barrios", comiendo los bocadillos de chorizo o chocolate mientras saltábamos a la comba y se jugaba al fútbol, niños por todas partes de toda edad y condición, niños sueltos como animales enjaulados horas antes, sin barreras ni límites, solo la calle y tus amigos. Luego empezaban las madres a asomarse por las ventanas y a gritar nuestros nombres para que subiéramos a cenar, y así, igual que horas antes llenábamos las calles, de igual manera las vaciábamos. Y hasta mañana. 
Pero Agus no era como el resto de nosotros. Era un niño tímido, callado, no jugaba en la calle porque tenía prohibido ensuciarse la ropa, su madre murió y su abuela no podía ocuparse de él todo el día porque tenía que trabajar, solo le faltaba tener que lavar ropa todas las noches al volver a casa, así que Agus nos miraba o jugaba hasta que nos tirábamos al suelo o nos metíamos en el descampado o las acequias a "cazar" fieras salvajes. Agus era un niño raro.
Pero un día todo cambió, su padre se volvió a casar y él comenzó a bajar a la calle a menudo, se ensuciaba como el resto e incluso iba a más: no se duchaba ni cambiaba la ropa para el día siguiente, ahora era un chico malo que hacía lo que le daba la gana, total, nadie se ocupaba de él....luego empezó a faltar a clase, cuando venía lo hacía sucio y plantando cara a la maestra, siempre acababa castigado. Un día ya no volvió, nos dijeron que estaba en un "colegio interno"  y no volvería al barrio, así que. Agus el rarito, dejó de formar parte de nuestras vidas. 
Años después lo vimos en el centro de la ciudad, tenía un aspecto horrible y tras pegar un tirón a un bolso, salió corriendo; pobre Agus, dijimos. Ahora todavía anda como un fantasma por las calles, cada vez se le ve menos, incluso se le ha dado por muerto varias veces, pero el espectro de Agus se te aparece cuando menos lo esperas tras una esquina o sobre un banco del parque.
Él fue un hijo de la calle, a diferencia de nosotros, los otros niños de la calle, esta no era una gran zona de juegos, esta se convirtió en su casa y estoy segura, que un día será también su tumba. 


...¿A quién le importó alguna vez lo que pasaba con él, y  qué había sido de su vida? total, era un niño rarito...



📖  SINOPSIS  📖

¿Qué oportunidades tiene un niño que solo ha conocido la violencia y ha vivido entre drogas y palizas? ¿Son las leyes de protección al menor efectivas, orfanatos y correccionales buscan en verdad cuidarlos y educarlos, su labor principal es  la reinserción social o tan solo son un "aparca problemas" hasta que estos sean asunto de otros?  Javier ha nacido en una familia desestructurada, lejos de ser amado y protegido por sus padres se convierte en el problema principal de ambos y en el objeto de su rabia y furia, por lo que pronto es aparcado en un orfanato en el que predomina la ley de la selva, y o te espabilas o acaban contigo; la vida parece darle una nueva oportunidad al conocer a Nicolás y Margarita, su familia de acogida, pero Javier, poco dispuesto a dar su brazo a torcer y acatar normas, descubre lo fina que es la línea que separa la libertad del descontrol absoluto. 

El propio autor enmarca a su novela en el género "costumbrista canalla", autodenominado así por él mismo dada la crudeza de una realidad plasmada en su libro, una realidad que a muchos se nos antoja cinematrográfica, y que por desgracia es el pan de cada día de otros muchos.
Escrita en el lenguaje de la calle, nos enseña que la vida nos ofrece tantas posibilidades como pocas oportunidades hay de escoger bien, y estas, por su escasez, deberían ser ambicionadas y cuidadas como oro en paño, sin embargo, el camino fácil, será el más largo y difícil al que habrán de enfrentarse estos "Hijos de la calle". 


😼  LA OPINIÓN DEL GATO 😼

Todos conocemos algún caso de familias desestructuradas, de niños que acabaron mal cuando llegaron a adultos tras unos años de vivir al límite, de ir como la falsa de moneda de mano en mano y sin recabar en ningún puerto seguro; podemos negar que hemos conocido casos de este tipo, decirnos
a nosotros mismos que eran personas desconocidas o con las que teníamos poco trato, incluso sorprendernos cuando oigamos en las noticias que un vecino ha matado a su esposa o a sus hijos, si, sorpresa mayúscula ¡Si parecían buenas personas! o mejor aún ¡Ni idea, no se quienes eran! si, todos lo hemos hecho, mejor mirar para otro lado y no involucrarnos por si salimos salpicados, ojos que no ven..no vivimos en los mundos de Yupi, pero cuando a uno le va bien se olvida de los demás, y cuando a uno le va mal, mejor que los otros no se enteren, y así vamos todos por la vida, con caretas puestas e ignorando al prójimo. No creáis que os estoy soltando una regañina o intento daros clases de moral y conducta, no, solo reflejo lo que hay a nuestro alrededor, porque el que esté libre de pecado, ya sabéis, y yo, al igual que todos, tengo mi parte de culpa en todo esto. No me gustan los problemas y con los míos tengo bastante, mientras me dejen tranquila...

Desde la primera páginas Carballeira nos introduce en el duro mundo de un niño llamado Javier, duro de verdad, al acabar el primer capítulo una desazón me invade y me causa una sensación de pesadumbre que llega a molestarme, es el que te pongan delante de las narices algo que sabes que
existe pero que te resulta incómodo mirar; pero Javier, el pequeño protagonista se te mete en la cabeza y casi en las venas a las primeras de cambio, sientes que le debes algo, que al menos has de conocer sus circunstancias y que el tiempo, o mejor dicho, los capítulos te vayan inclinando hacia un lado y otro de la balanza: el de Javier bueno o Javier malo. Así, como jueces justos que nos creemos que somos. Pero es que Javier no está solo, no es un caso aislado, como tampoco lo estamos nosotros del mundo, e ir conociéndole y metetiéndote en su historia, su vida, te va removiendo por dentro párrafo a párrafo, y es que tienes delante una realidad que no será la tuya, pero que existe y es absoluta, cruel, ruda ¿injusta? si, mucho, pero es lo que hay y uno tiene que tomar decisiones. La vida no es un camino de una sola dirección premarcada, no, la vida te da opciones, te ofrece caminos alternativos e incluso atajos, de nosotros depende tomar una dirección u otra, y chicos, no es tan fácil como pueda parecernos, no al menos para todos.
La crudeza y realismo de la novela impacta, pero más que por los hechos que cuenta, por cómo los cuenta; el autor no da sermones, ni moralinas, ni etiqueta buenos y malos, no, con una sencillez y una
naturalidad pasmosa, nos cuenta una historia dura y nos deja que seamos nosotros mismos los que tomemos parte o no, por el/los protagonistas, y que decidamos al llegar al final, qué es lo que hemos hecho mal, todos, lectores, personajes, sociedad, justicia, educación, como parte de un Todo. Con un lenguaje callejero, argot puro y duro, situaciones reales y personajes carismáticos y perfilados al máximo, la novela se convierte en una pantalla en la que el espectador-lector se siente parte de la trama, incluso sin querer serlo, se ve involucrado en una historia que pide a gritos ser leída para salir del ostracismo en el que la sociedad condena y sentencia a los "chicos malos" .
Es imposible que no se nos venga a la cabeza el cine marginal de los ochenta, el cine quinqui de realismo sucio y violencia urbana, e  imposible que no pensemos en Perros callejeros, El Pico, Navajeros, La estanquera de Vallecas,  y las más recientes como Barrio, o la norteamericana Sleepers. Y es que "Hijos de la calle" es visual y panorámica, es una novela de escenas memorables y acción sin tregua. de primeros planos, de cámaras que se alejan dejándonos solo un horizonte perdido y oscuro ante nuestro ojos,  Un bombón para León de Aranoa.

Una novela tan canalla como la vida, esa que te da y te quita y pocas veces te ofrece segundas oportunidades, pero que cuando lo hace es con tal soslayo, que o te subes corriendo al  carro, o te quedas en tierra y con barro hasta las orejas. Sencillamente, Brutal, en todos los sentidos de la palabra y Magnífica, en el único sentido que tiene, grande, muy grande.


Yolanda T. Villar




HIJOS DE LA CALLE
Julio A. Carballeira.

Editorial Adarve

Adquirir el libro aquí